Declaración Del Obispo Joensen Sobre Irán
by Bishop William Joensen | March 4, 2026
Estamos sorprendidos y sensibilizados por la iniciativa y la escala de las operaciones militares en días de los Estados Unidos en Irán. Como católicos, volteamos a nuestro Santo Padre, el Papa León XIV, para guía moral y espiritual. En su audiencia pública este pasado domingo, al día siguiente de los primeros ataques americanos en Irán, el Papa León ofreció el siguiente llamamiento:
Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia. Y continuemos rezando por la paz.
Además, el arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia Episcopal Católica de los Estados Unidos, habló en nombre de los obispos de nuestra nación e hizo eco de las declaraciones del Santo Padre: “todas las naciones, organismos internacionales y socios comprometidos con la paz deben hacer todo lo posible para evitar una mayor escalada.” El arzobispo Coakley continuó:
En este momento crítico, invito a los católicos y a todas las personas de buena voluntad a continuar con nuestras fervientes oraciones por la paz en Oriente Medio, por la seguridad de nuestras tropas y de los inocentes, para que los líderes busquen el diálogo en lugar de la destrucción y persigan el bien común por encima de la tragedia de la guerra. Imploramos la intercesión de nuestra Santísima Madre, María, Reina de la Paz, para que rece por nuestro mundo atribulado y por una paz duradera.
Vea lo que el Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña sobre las condiciones necesarias para el uso de la fuerza militar para una defensa legítima (CCC #2309 & 2310).
En esta temporada Cuaresmal de arrepentimiento y de Renovación de un corazón humilde, y conscientes de la exhortación bíblica, “Sembraron vientos y cosecharán tempestades” (Oseas 8:7), parte de nuestra oración se asimila a la oración de Azarías en el libro de Daniel, Capítulo 3: 37-45:
Porque, Señor, hemos pasado a ser la nación más pequeña de toda la tierra y somos humillados a causa de nuestros pecados. En esta hora ya no tenemos rey, ni profeta, ni jefe; no podemos ofrecerte víctimas, sacrificios, ofrendas ni incienso. No tenemos un lugar en que presentarte las primicias de nuestras cosechas y así conseguir tu favor. Pero, a lo menos, que al presentarnos con alma contrita y espíritu humillado te seamos agradables… Que hoy este sacrificio nuestro nos consiga tu favor, pues sabemos que los que confían en ti jamás serán defraudados. Y ahora te seguimos de todo corazón, te tememos y buscamos tu rostro. No nos dejes en la humillación, sino trátanos de acuerdo con tu bondad y según la abundancia de tu misericordia.
Que el Dios que está al frente de todas las naciones nos convenza, nos convierta y que nos acerque más como hermanos unidos en el camino que nos lleva a la paz que solamente Jesucristo nos puede conseguir. Les encomiendo a que, en esta temporada Cuaresmal de arrepentimiento, ofrezcan un día adicional de ayuno por la paz.